UTMB Ushuaia, la nieve los tapó

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Carrera de Aventura

Mas allá del relato de los excelentes corredores de élite que ganaron la prueba, aquí esta el de Eliana Carolina Kotlirevsky, especialista en medicina del deporte y cardióloga de profesión, experimentada corredora de aventura por pasión.
Eliana es una corredora correntina “promedio” en los tiempos de carrera pero no por eso deja de tener una gran experiencia en todo tipo de carreras.

Nos deja su relato de carrera, que cambien podemos ver publicado en su Facebook:

Corredora de carreras de aventura
Eliana Carolina Kotlirevsky

A vos te dicen que una carrera es organizada por UTMB y es como cuando compras una campera North Face, calidad garantizada. Así mismo mi profe Marcelo Perotti me dijo “no hay que ir a la primera edición”. Pensas que lo peor que puede pasar es que no la puedas terminar, en la charla técnica nos dicen con media sonrisa que no eran alentadoras las noticias del clima, por suerte que lo sabían porque sobre la marcha parecía todo absolutamente improvisado. Los puestos en los que había comida estaban más o menos cada 30 km, el primero tenía dos bandejas con frutas y fiambres, con 20 cm de nieve arriba, la primer comida caliente al km 60, es decir, a la mitad de la carrera.

Nosotros ya teníamos medio día con tormenta de nieve y viento que no podías avanzar, barro hasta la rodilla y un esfuerzo para mantener la temperatura corporal, pasamos 60 km totalmente cubiertos de nieve, parecía una irrealidad levantar la vista y ver un paraíso totalmente blanco. Estaba emocionada pero sabía que no podía tener ningún tipo de debilidad, entre los puestos no había ningún tipo de asistencia, ni siquiera en los lugares más peligrosos, dar un paso adelante era buscar la manera de no resbalar en el hielo y así por toda la carrera. Salí del km 60 fuerte, con ropa seca y con algo de comida, no tenía idea de lo que me esperaba, no era muy conveniente que el próximo puesto esté recién a 23 km pero quise intentarlo.

Carrera de aventura
Foto: Hernan de Lahitte

Llegue a la base del paso francés, de verlo te daba terror, pero al saber que venía un grupo grande de corredores atrás me puse los guantes de nieve, comí algo y empecé a subir. Una cosa es que te lo cuente y otra es subirlo, tenía una huella finita y resbalosa y una ladera de hielo duro que si te caías te iban a buscar a la Antártida. Estaba en pánico pero sabía que tenía que seguir cómo fuera, subir fue lo más difícil que hice en mi vida, hasta que lo tuve que bajar, entonces pasó a ser eso lo más difícil.

Se escuchaban gritos, silbatos, un caos. La tormenta de nieve no te dejaba ver a 1 metro , las marcas tapadas y no podía ser peor, hasta que se me apagó el frontoluz por el hielo, entonces fue peor, no me iba a sacar los guantes en el medio de la nieve. Fui esperando a un corredor en la oscuridad y le pedí que me acompañara, a Guillermo le debo la vida, pero el me pidió que le pague una cerveza.

Vi tantas cosas que todavía un poco me aturden, corredores que se caían a los arroyos, corredores llorando, y el rescatista que vi andaba caminando con una soga, para mí se quería colgar porque no se que iba a poder hacer solo caminado con una soga. Nos dijo que buscaba un corredor con hipotermia que estaba refugiado, que los helicópteros no iban con esa tormenta de nieve, nada más que agregar a ese comentario.

Para mi se terminó con casi 80 km, no había manera seguir cuando estábamos a nuestra suerte y todavía quedaba la nevada de la noche. Cuando volvía con Manuel y mi marido que me fueron a buscar, veía corredores al costado de la ruta caminado solos sin nadie de tránsito ni nadie en el camino.

Resultado: paso francés 0 , Eliana 1, utmb con un casi 80% de abandono, espero que todos los corredores estén bien .

Buen momento para replantearnos todos, nosotros y ellos, el respeto a la montaña