








Todo comenzó el 15 de noviembre. Estaba en la casa de mi amigo Javier (en Ezpeleta) tomando unos mates. Entre mate y mate Javi me comento:
-
y ¿si hacemos un viaje en bici?
- dale! ¿ Donde? Conteste.
- A sur ! Contesto Javi.
-
Bueno, pero salimos de Sierra de la Ven-
tana , que es hermoso y vos no conoces…
La charla continuó y en un par de horas es-taba todo organizado. Quedamos en salir el cercano 1 de diciembre. Nos despedimos con una inmensa alegría paladeando la aventura que se nos avecinaba. Regrese hacia Quilmes… y en la puerta de mi casa me roban la bicicleta… Lo llamo a Javi desde la comisaría y le digo “me robaron la bici
ya fue el viaje”.
Pero no decaímos. Nos pusimos en campa-ña y gracias a la buena onda de amigos, conocidos, alumnos y algunos auspiciantes conseguimos todo en termino, terminamos de comprar todo (bici nueva, alimentos, carpa, alforjas, indumentaria, etc.) 3 h antes de que salga el tren, ja!
Comienza la aventura
Jueves 1 de diciembre 20 h. Estamos en Constitución esperando el tren que nos llevara a Sierra de la Ventana, junto a noso-tros el abnegado, incondicional y… recurso económico de emergencia Beto (el papá de Javi). Estamos muy emocionados, sabemos que “Sierra” es el puntapié inicial hacia una escalada de aventuras, desafíos y 1600 Km. de pedaleada!
Después de 12 h el viaje llega a su fin, llegamos a Sierra! Son las 5 de la madru-gada, hace mucho frío… pero la sangre nos hierve.
Descargamos los bultos, armamos las bicis (cada una pesa 60 Kg.) Tomamos el desa-yuno (chocolateada, que es lo único que vamos a desayunar durante todo el reco-rrido) y comenzamos a rodar.
Hicimos un pequeńo city tour (el pueblo es pequeño pero muy acogedor) y subimos al cerro “Del Amor” (Calfucura) en las bicis, de esa manera las probamos haber si estaban bien armadas.
Luego de comprar un par de panes multicereales (únicos y riquísimos) en lo de Shumagger, partimos hacia Bahía Blanca. Pasamos Saldungaray, recorrimos el fortín Pavón, el balneario, el cementerio (con su pórtico espectacular) y conocimos la Patrulla Blanca (no se la pierdan).
Llegamos a Bahía y la atravesamos ya que decidimos acampar en las afueras de la ciudad (por recomendación de la policía local no se queden acá chicos porque hay muchos robos, nos dijeron…)
El primer día pedaleamos 150 Km. con viento a favor.
No sabíamos que seria el único día que tendríamos a
eolo de nuestro lado… el día siguiente pedaleamos durante 8 h para avan-zar solo 40 Km. la naturaleza se encargó de reeducarnos y enseñárnos a mostrarle respeto.
80 Km. mas adelante llegamos al límite con
La Pampa, ingresábamos al trayecto mas difícil y agotador (tanto física como psi-cológicamente) de todo nuestro recorrido.
La Pampa tiene el ombú… La Pampa es llana”… estas seudo verdades resonaron en nuestro inconciente durante los 100 Km. (dos días de pedaleada) que tardamos en atra-vesar ese desierto. No solo no cruzamos un solo ombú (ni nada) sino que todo fue subida y subida y subida…
mas de una vez pensa-mos en desistir de nuestra empresa, ago-biados por las interminables rectas (en su-bida) que se extendían frente nuestro.
Y el calor… y la falta de agua (no solo no había lugares para abastecerse sino que cundo había nos esquilmaban con los precios), y los camiones que se nos tiraban encima, y las caídas que tuvimos, y…. lo
logramos!!!
Quinto día. Entramos a Río Negro a través de una puerta
espectacular… Río Colorado (hermoso pueblo!!!!) en este lugar lo conocimos a Carlos, simpático pizzero de Lomas de Zamora que anclo en esta ciudad buscando tranquilidad, el nos regalo una empanada a cada uno….este fue el único regalo (apoyo, contribución, etc., etc.) que recibimos en los 1600 Km. de viaje, ja!
150 Km. mas adelante entramos a Choele Choel, después del viento, el polvo, el ham-bre y la sed este es el paraíso en la tierra.
Acampamos en el camping de la isla.
Se los recomendamos, es espectacular, muy eco-nómico y los encargados muy amigable. En este lugar recibimos mas muestras de los mitos” populares, ja! Aquí comienza el Valle de Río Negro…al costado de la ruta encontraran duraznos, peras y manzanas al alcance de la mano”…”No van a tener que comprar mas comida hasta Neuquén”…
Claro… nadie nos dijo que faltaban unos cuantos meses para que todas esas frutas al alcance de la mano estuvieran maduras, ja! 300 Km. mas y entramos a Neuquén, antes pasamos por Fray Luís Beltrán, Chimpay, Chichínales, Villa Regina, Ingeniero Huergo, General Roca, Allen, Cipolleti.
Después de diez días de pedaleada ya nos habíamos desacostumbrado a estar en una ciudad tan grande como Neuquén. Y nos re-cibió como tal… apenas llegamos casi nos atropella un auto, ja!
Aprovechamos que estábamos en Neuquén para darnos un “lujo” impensado en el cami-no… comimos pizza con faina.
Recta final
Lo que pensamos que seria la parte más difícil y exigente del viaje, con sus desafiantes rutas empinadas resultó ser la mas relajada.
Solo nos separaban 430 Km. de Bariloche… lo difícil fue empezar a despedirnos… del lugar, de nosotros mismos, de la parte nues-tra que quedaba en esos cerros en esos ríos, en esa ruta…
Cinco días de pedaleada nos llevo acortar las distancias. Atravesamos Plottier, Senillosa, Picún Leufú y Piedra del Águila. Ya está-bamos cerca, ya casi llegamos… y sin em-bargo sentíamos que nos faltaba mucho, mucho para estar preparados… no quería-mos despedirnos…
Llegamos! Fue el grito que dimos apenas entramos a la ciudad, un nudo de alegría, pena, bronca y satisfacción se atragantaba en nuestras gargantas. En ese momento nos dimos cuenta que el verdadero objetivo de ese viaje había sido el recorrido y no la meta…
Nos resistíamos a que el viaje terminara… por eso una vez en Bariloche hicimos otros 500 Km. mas pedaleando. Recorrimos la ciudad, el circuito chico y subimos en bici los cerros Otto y Campanario. Hasta elegimos un camping en el que para llegar teníamos una pronunciada subida…el Selva Negra.
El regreso
Día 20. Estamos sentados en la estación, esperando el micro que nos regresara… Atrás quedaron mas de 1600 Km. de peda-leada… atrás quedaron desafíos y peligros (las caídas de la bici, las eternas subidas, la soledad)… atrás quedo la canción que nos acompaño durante esos momentos que nos teníamos que dar ánimos (“nada de nada, nada de nada…”) atrás quedaron los recuer-dos y la anécdotas (esas anécdotas, esos códigos que solo tiene sentido para el que lo vivió)… Las experiencias y los proyectos se desglosaran una y mil veces en los meses subsiguientes.
Por delante queda un proyecto, un próximo viaje, un paisaje que se soñara cada noche, una amistad fortalecida con mi eterno e incondicional compañero de aventuras…
Un prustuguusu fubrucuntu du culzudus (ul du lu "pupu") numbrú u lus currudurus sugún su funutusmu, u nu, pur ul runnung: "Lus Nu currudurus quu currun" , " Uvus du Fuugu" u usquuzufrunucus y lus uductus ul runnung "Curtul Undurfunu". Ustu fuu usudu puru su curruru urbunu du 10 Km. un dundu purtucupurun mús du 25.000 currudurus. Yu utru urgunuzudur (du unu murcu de cumputudurus), 50 usculunus mús ubuju un cruutuvudud, lus clusufucú cun utrus numbrus: "Mu curru tudu", "Curru lu quu puudu", "Puchún du currudur". Ustu puudu tu-nur un purululusmu (usundu u ustu urgunuzudur) "Mu ufunu tudu", "Ufunu lu quu puudu" y "Puchún du ufunudur". Ulgunus urgunuzudurus du uvuntus, yu fultus du cruutuvudud puudu ungrusur ul "Puchún du currudur" yu quu su fultu du unvuntuvu us muy nutublu (pur lu pubruzu) ¿Pur quú surú quu suumpru su cupuu