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¿Para cuando el relato? Es la pregunta que me hicieron varios amigos estas dos ultimas semanas y la verdad que leí tantos relatos de la gente que corrió La Misión y todos son parecidos al relato que podría escribir yo, asi que preferí no escribir un relato detallado si no mas bien lo que me dejo La Misión.
Es importante aclarar que lo que yo traté de transmitir como sensación propia de la carrera sale de alguien que no es un corre-dor con experiencia ni antecedentes, por lo que lo que trato de mostrar es la experien-cia vivida y las sensaciones de un novato seguramente muy distinta a la de los "expertos" corredores de lo que dicho sea de paso nunca escriben relatos. Leí estos días muchos relatos, pero ninguno de los ga-nadores o de los de punta. Lo que si escu-che de Galosi (ganador de la misión en equi-pos caballeros y de la general y súper expe-rimentado en carreras de aventura y demás) que "ellos" por los Pro, también sufren, que en definitiva pasan por cosas similares a la de los de atrás pero como van a mil sufren menos porque llegan tres días antes.
La Misión es un carrerón con todas las le-tras, en dos o tres días vivís un cúmulo de experiencias que probablemente no vivas en años de tu vida, pasas por tantos esta-dos de animo como los que figuran en los libros de psicología, tenes sensaciones de lo mas variadas y sufrís y disfrutas de todo o de nada. Luego de pensar todos estos días como resumir la carrera me quedo con una pala-bra que lo dice todo: adversidad, es la carrera de la adversidad, todo esta mal en todo momento, superas una adversidad y tenes otra adelante y así se sucede la carrera, muchas te las ponen los organiza-dores otras te las encontras en el camino y la mayoría están en tu cuerpo y en tu cabeza.
Superarlas depende exclusivamente del es-tado por el que tu mente transite en ese mo-mento, un segundo de debilidad lleva direc-tamente al error o al abandono o lo que es lo mismo, primero al error y después al aban-dono. Durante los entrenamientos una vez les dije a mi compañera Jannet y a me amigo Gustavo: lo peor esta por venir, y así es La Misión, lo peor siempre esta adelante, siem-pre esta por venir.
El día de la largada hacia un calor de locos para moverse rápido con15/18 kilos en la espalda, tratar de mantenerse hidratado era todo una cuestión si bien el agua sobra hay que estar atento de tomarla, a poco de largar nos topamos con el Cerro Colorado debien-do subir por un sendero angosto un desnivel importante obviamente con el calor que hacia.
Cuando llegas arriba todo transpirado el viento frió de las alturas te congelaba el cuerpo. Para esta altura los pies ya están mojados y las zapatillas cubiertas de tierra formando en el interior de las mismas un barro que te lima hasta los juanetes. Cuando comenzas a bajar y ves el Lago Lo Log al fondo y crees que tenes una caminata sencilla, te perdes y como cada vez que te perdes y tenes que volver sobre tus pasos
hasta encontrar el sendero correcto, ¡Tenes que subir! Todo esta en contra, todo. Cuando llega el atardecer y pasa el calor parece que las cosas van a mejorar pero justo al organizador se le ocurre meterte a caminar por la orilla del lago, pero no por la orilla de afuera del lago sino por adentro mojándote los pies.. y el cerebro. Por la orilla es mas cor-to el camino dijo, pero no menciono los árbol-es caídos ni la piedra bocha y mucho menos el agua. Para esta altura superaste un par de PC y llega la noche, que al borde del lago es ventosa y obviamente fría, seguís pensando en el PC queesta cerca y cuando llegas te das cuenta que es solo un PC mas y que debes seguir. En la noche todo cuesta, pero en la noche y dentro del bosque todo cuesta mas, los senderos se multiplican, los árboles caen en mas cantidad y tapan los senderos multiplicados, las cañas por un raro designio de la naturaleza siempre caen sobre el sendero y nunca fuera de el y así todo se complica. Lo rescatable de la primera noche es que realmente era una noche impre-sionante, estrellada, serena, daba para dis-frutarla y creo que los tres lo hicimos, fue de las pocas veces que transitamos los sen-deros en absoluta soledad sin encontrarnos otros corredores.
Pero la carrera seguía y no todo puede ser perfecto por lo que la noche, un alambrado y dos posibles senderos decidieron que nos tiremosa dormir en nuestra primera noche. Fin del primer día de sensaciones increíbles, la ansiedad previa a la largada, la adrenalina de lamisma, el bajón terrible que significa perderse, la nostalgia del atardecer, la ale-gría de llegar al PC 2 donde nunca pudimos llegar elaño pasado, el disfrute del sendero en el bosque de noche, todo en 14 horas de carrera. Cada persona es un mundo y no se que les pasa a los demás yo debo reconocer que me quede enganchado al acostarme viendo las estrellas y pensando en todo el recorrido que habíamos echo durante el día, esto mismo me sucedió cada noche sigui-ente. Amanece y salimos, nuevamente la adversidad, nos perdemos y por supuesto en un lugar de terreno complicado, paciencia, serenidad y estar atento te sacan de la situación. Salimos cruzamos un río y comen-zamos a ascender el Cerro Colo Huincul, pero a ascender en serio, paso a paso, vas mirando tus pies y para arriba y nunca ves adonde vas, la cima no es la cima y aunque llegues diez veces a la cima esta nunca será la cima. Cuando al final terminas de subir y comenzas a bajar no todo esta bien, la bajada es peor que la subida, el terreno es completamente irregular con lo que esto implica para tus tobillos, rodillas etc.
Cuando llegas abajo al PC encontras con sorpresa que todos los que habías dejado atrás están antes que vos en el PC, esto pasa durante toda la carrera, los pasas te pasan, una diez cien veces y tu cabeza que trata de entender¿como?¿por qué?¿cuando? ¿donde? Seguís hasta el próximo PC por una ruta que une dos lagos y que se hace interminable, entrenamos este tipo de caminatas durante casi todo el invierno, horas y horas caminando por el llano con di-versos climas pero esto resulto largo, denso, pesado, cansador, aburrido. Aquí descubrí que el entrenamiento físico es necesario pero no es lo que hace la diferencia, la dife-rencia esta en la cabeza, en tu fuerza mental, en tus ganas, en la actitud.
Llegamos al PC quebrados mentalmente por el tramo y el clima que anunciaba lluvia,
agotados y sin lugar para dormir protegidos del clima adverso decidimos abandonar, Gus con los pies muy ampollados y un tobillo es-guinzado y Jannet y yo sin ganas. Comimos y tratamos de justificar la decisión confor-mándonos con lo hecho hasta ese punto que excedía la mitad de carrera y así nos fuimos a dormir.
Siete horas después nos despertamos y en un arranque violento decidimos seguir, sin desayunar y con una decisión que nos sorprendió a nosotros mismos.
El cansancio, las ampollas y todas las ex-cusas que encontramos para abandonar habían desaparecido, ese fue lejos nuestro mejor día, caminamos a muy buen ritmo to-mando decisiones acertadas, no dudamos nunca y en todo momento funcionamos co-mo uno solo, uno adelante otro atrás alter-nándonos, cruzando ríos y arroyos, cortando cañas con los bastones , subiendo, bajando, buscando el sendero, siempre para adelante hasta que cumplimos en un tiempo excelente el recorrido que nos propusimos y nueva-mente la adversidad, mal tiempo, sin comida, en el PC no encontramos un lugar seco para tirarnos a descansar así que seguimos y por primera vez en mi vida me dormí caminando, avanzamos como fantasmas sin poder man-tener una línea recta, durante 4 Km. sufrimos el desgaste del día y al llegar a un cruce en-contramos debajo de un árbol un colchón de hojas secas que nos sirvió para tirarnos den-tro de los sacos vivac y dormir una hora.
Seguimos y entrando la noche el clima cam-bio, la lluvia de horas antes se transformo en aguanieve y la temperatura descendió de for-ma abrupta, seguimos como pudimos hasta donde pudimos y después de divagar por todos lados nos tiramos en una esquina junto a otros competidores a pasar una noche terri-ble de frió y viento que duro hasta las 4 AM que decidimos seguir sin ni siquiera desa-yunar.
Nuevamente la adversidad por delante.
Tramo durísimo, largo, en subida con mu-chos caminos madereros para elegir y el can-sancio de tres días acumulados encima, mucho frió y poca fuerza pero era el ultimo día, el día de la llegada, el de la Misión Cum-
plida, nada importaba, había que seguir y la adversidad se encaraba de otra manera, con otra filosofía. El último PC estaba rea-mente lejos pero la salida del sol y algún descanso de 10 minutos bajo sus rayos nos ayudaron a terminar.
No se como sienten la carrera los otros, como la viven, se que me llevo mil sensaciones, la mayoría contradictorias como sufrir pero estar feliz, sabes que esta todo mal, que estas cansado, ampollado, sin comida, olés mal, la mochila pesa y molesta, las subidas son eternas, las noches son frías, el viento fastidia, el sol te quema, todo esta mal pero inexplicablemente estas feliz porque estas ahí, estas corriendo La Misión!
He visto a compañeros de equipo pelear en-tre si , discutir por pequeñeces que en otro lu-gar o circunstancia nunca pasaría, vi a gente llorar de dolor o simplemente llorar por no po-der seguir, nos cruzamos con corredores que gritan, que putean, que ayudan.
A iguales heridas vi corredores abandonar y a otros seguir en carrera, vi gente improvi-sada, mal preparada, faltos de equipo, con exceso de equipo, vi de todo y de lo mas di-verso pero todos, absolutamente todos es-taban felices de estar corriendo esta carrera.
"Después de correr La Misión serás una per-sona diferente, con mas valor, con mas con-fianza, capaz de superar cualquier obs-táculo" dice en la página Web el Gurí. Quizás tenga razón, lo sabré mas adelante, lo que si se es que después de La Misión confirme mi teoría de que pocas cosas pueden frenar al hombre cuando se propone algo, que los obstáculos son solo eso, obstáculos y que superarlos es solamente una cuestión de  actitud.
Me traigo de La Misión la enorme alegría de haber terminado la carrera, la complicidad de mi compañera, el dolor de ver que Gus no seguía, el vértigo de las 11.45 h del PC 4 al PC 6, las lagrimas disimuladas del amanecer del ultimo día, la felicidad compartida de los últimos kilómetros antes de llegar, el abra-zo de los amigos que fueron a esperarnos (aunque no estaban jeje).
Un abrazo a todos
Marco Team La Fusión
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