






Las salidas en bicicleta siempre presentan cambios en los planes. Esta no es una excepción. En primer lugar se retraso la ho-ra de partida debido a las fuertes heladas, unos de los autos, que venia con los ciclistas desde la localidad de El Hoyo (Chubut), no pudo arrancar por congelamiento.
Mientras esperábamos novedades, fuimos al minibar de la estación de servicio en El Bolsón (Río Negro), lugar de encuentro, pa-ra salir con destino a Villegas, este es un pa-raje de unos pocos pobladores que se ubica a mitad de camino a S. C. Bariloche.
La aventura comenzó en Villegas con el ar-mado de las bicis, en algunos casos hubo que realizar ajustes mecánicos, en un esce-nario ventoso, a la sombra de la montañas, con las manos congeladas. Pero el entu-siasmo por comenzar a pedalear y adentrar-se en el valle del Manso no declinaba.
El grupo conformado por tres mayores y tres menores, es difícil convocar a más perso-nas en la Patagonia, donde el invierno dura 9 meses y los restantes son menos fríos.
El plan era recorrer en la 1º etapa 40 Km. por
camino de ripio, hasta el Camping “la Pasa-rela” de los Jhon, viejos pobladores.
Es un paseo muy agradable, totalmente pe-daleable, de baja intensidad, tiene algunas subidas, pero son de poca dificultad compa-radas con los desniveles a que estamos acostumbrados.
El camino pasa por el frente de chacras y corrales, con las cabañas a dos aguas y chi-meneas humeantes. Pasamos por bosques de coniferas, costa de río y de fondo las cumbres nevadas.
Arrieros, carros tirados a dos bueyes, lie-bres, chimangos y otras aves, miran nuestro pasar asombrados por las bicicletas, de tanto en tanto el saludo de un gaucho rompe la monotonía de la tarde, bajo el sol del in-vierno, que permite disfrutar de algunos grados sobre cero.
Casi sin darnos cuenta pasaron cinco horas, entre paradas a sacar fotos, almuerzo y mates amargos. El espíritu de equipo fue creciendo y a la hora de la cena, reinaba un clima de alegría y amistad.
La atención que nos brindaron en el camping supero nuestras expectativas, El dueño Tony Jhon nos ofreció alojarnos en el comedor con acceso a la parrilla, donde disfrutamos
Salí de casa a los 8 con la bici equipada y el cuenta kilómetros en cero para realizar la travesía desde El Bolsón hasta Pampa Lin-da. El camino es una llanura durante los pri-meros kilómetros hasta la salida a Maiten, ya al llegar a la Virgen el camino sube y baja constantemente. Tardé 90 minutos en rea-lizar los primeros 24 Km.
La bajada de unos cuantos kilómetros hasta el puente del Rió Foyel es espectacular, hice una breve pausa y volví a subir hasta la localidad de Foyel. Ya la había conocido anteriormente y por ello decidí seguir y no detenerme, otra vez una bajada de unos 8 Km. hasta el puesto de Gendarmería. Llegué aquí a las 12 del mediodía. Unos kilómetros mas adelante almorcé y me fijé que desde casa ya había realizado ya 57 Km.
Aquí comienza una de las partes más difí-ciles de la travesía, 16 Km. de subida pasan-do primero por el Cañadón de la Mosca y luego por la Pampa del Toro, llegando así a los 1047 m.s.n.m. Desde alli ya se visualiza a lo lejos el Lago Guillermo y hasta ahí son unos 18 Km. de bajada.
Era temprano y ya cansado, decidí seguir hasta la Querencia, eran las 16 h y llevaba recorridos 97 Km. Decidí acampar allí. Una sopita, el resto de las papitas y un poco de queso fueron la cena de este día. Al día siguiente luego de desayunar un buen café y unas merengadas salí a la ruta a las 8:30, tenía solo 45 Km. delante de mí y un hermoso paisaje por disfrutar. Casi todo el trayecto era por bosques desde los que se
veía el Lago Mascardi. Luego de unos pocos kilómetros llegué a Los Rápidos, hice al-gunas averiguaciones y seguí la marcha, lle-gué al Mirador y ya solo me faltaban 24 Km. hasta Pampa Linda.
del asadito.
Nos fuimos a descansar pensando que al día siguiente haríamos un recorrido, por sende-ros de vaca y caminos poco transitados.
Comienza la 2º etapa, consiste en recorrer 20 km de huella y camino 4x4, nos levan-tamos temprano y luego de desayunar sali-mos a romper la helada.
Cruzamos el río manso por la pasarela col-gante, orillamos el río por la margen derecha aguas abajo. Importante pasar por el puesto de Gendarmería Nacional, e informar cuan-tos ciclistas son y el recorrido a realizar.
La huella casi perdida por el tiempo, nos obli-ga a usar toda las habilidades sobre las bicis, el calculo de hacer todo el recorrido en dos horas, se duplica debido a la dificultad del ca-mino, las cuestas y obstáculos de todo tipo y forma, palos, raíces, piedras, barro, vados, campo traviesa, mallín, etc.
Logramos llegar a Chile, con una baja, dado que uno tuvo que volverse, de todas formas la alegría fue sellada con un brindis. La exigencia del camino nos consumió más
Al mediodía llegué a Pampa Linda, almorcé. Descansé un poco y fui a saludar a Linda Vereertbrugghen, encargada de la Hostería Pampa Linda, quien me había brindado in-formación sobre el estado del camino.
Me dijo “..ya que estas aquí tenés que ir al ventisquero Negro..” hasta alli fui, y también a una confitería “Los Ventisqueros”, en don-de comí un pedazo de torta y una gaseosa. Luego volví a la hostería, charlé con gente del lugar y con un Neo Zelandés que hacía un curso de castellano en Bariloche. Decidí pa-sar la noche allí, en la misma habitación que había ocupado hacía 10 años.
Al día siguiente a las 6:30 h tome todas mis cosas, armé el resto de la bici y luego del desayuno partí. Pasé nuevamente por el Mirador, saque unas fotos más y seguí despacio. Llegué al hotel Tronador, donde me sirvieron un rico desayuno, strudel con crema, tostadas con dulce de mosqueta y un par de tazas de café.
Con la panza llena seguí viaje con rumbo a Los Rápidos, luego a los lagos Hess, Fonck y Roca. Los primeros kilómetros fueron en subida hasta una cornisa donde se aprecia el lago Los Moscos y por unos kilómetros el camino sigue por el margen de este lago.
Circulando con precaución recorrí 18 Km, paré en gendarmería para consultar lugares de acampe, hosterías y demás lugares a conocer.
No tenía todavía hambre y decidí ir a lago Fonck a conocer y comer algo allí, bueno no hay mucho allí, el camino muere a la orilla de este y no hay nadie, solo pescadores y extranjeros que viven ahi hasta el invierno y se van. A las 13 h salí de allí por un camino de tierra muy desparejo, ya rumbo a la casca-da los Alerces.
Entré caminando a las cascadas pequeñas en principio pero luego de unas escalinatas de madera se llega a la mas grande, saque varias fotos y aproveché para descansar las piernas. La hostería estaba cerrada, no tenia muchas ganas de armar la carpa asi que decidí seguir viaje con rumbo a Los Rápidos, llegué a las 16 h y me fui a la orilla del lago Mascardi a sacar unas fotos. Como aun era temprano, ordene mis cosas en la bici y seguí viaje hasta La Querencia para estar ya cerca de la ruta y luego no tener muchos kilómetros hasta El Bolsón. El camino era en bajada asi que venia a mil, pase por La Querencia a mu-cha velocidad y decidí no parar allí, seguí y encontré en la ruta un camping abierto donde alquile una cabaña. Para celebrar que esta etapa había resultado bien me premié con una buena cerveza fría, algo de queso roque-fort que me quedo por allí, galletas y una latita de patee.
A las 9 h desayuné café con tostadas, mer-meladas de la región y luego comencé a ro-
energías de las calculadas, finalmente el hambre se apodero de nosotros y la nece-sidad nos obligo a sacar fuerzas de donde fuese para regresar al camping. Luego del almuerzo, debíamos pedalear los 40 km de regreso a Villegas, a todo esto ya habíamos dado aviso que entraran al valle a buscarnos, para evitar ser atrapados por la noche. La lluvia nos complicaba aun mas el desplazamiento, mojados, fríos y cansados, nos preguntábamos hasta donde aguan-tarían los menores. Finalmente, todo salio bien, el padre de uno de los chicos, llego con te caliente y ropa para que se cambien, y los demás pedaleamos unos kilómetros mas hasta el auto, carga-mos las bicis y ya sin luz diurna, regresamos a El Bolsón.
dar en la ruta asfáltica esperando no tener muchos camiones este día y Dios estuvo de mi lado. Pude cargar agua en los arroyos de montaña, preparé un juguito en polvo, para recuperar energías ya que me esperaban mas de 10 Km. de subidas hasta la Pampa del toro a 1047 m.s.n.m. De allí en mas tuve varios kilómetros en bajada, pero en precau-ción la máxima fue 40 km/hora, llegue a Gendarmería y de allí serian me esperaban otros 57 Km. hasta El Bolsón, decidí seguir hasta El Foyel y almorzar allí en un lugar que sabia que me venderían cerveza. Un tostado de jamón crudo y una de litro sirvió para darme fuerza para seguir. Por suerte ya me faltaba una bajada y una subida grande y de allí en mas todo bajada, linda sorpresa me lleve, los últimos 20 km, fueron con un fuerte viento de frente. Tenia que llegar si o si, tipo 16 h llegue a mi casa
La subida a casa la hice pedaleando en un tramo y luego caminando. Así terminó esta travesía, la volveré a hacer en 10 años.
Lugar: Río Manso. Prov. de Río Negro
Fecha: 12 de mayo de 2007
Relato: Jorge de El Bolsón (Chubut)
Integrantes: 3 mayores y 3 menores