La
publicidad en torno a los zapatos para correr frecuentemente da la
impresión de que una marca de zapato es perfecta para todo pie.
En realidad no existe el zapato "ideal" para todos los
corredores. El atleta debe ser selectivo, ya que el zapato
adecuado puede reducir el riesgo de lesiones y ayudarlo en el
rendimiento de la carrera.
El zapato para correr tiene
dos funciones principales: 1) absorbe (amortigua) el impacto cada
vez que el pie hace contacto con el suelo y 2) controla el
movimiento que hace el pie hacia adentro y hacia fuera cuando este
esta sobre el piso (control de movimiento).
Para crear un buen zapato amortiguador, los fabricantes deben
utilizar materiales suaves en la entresuela. Para proporcionar
control de movimiento, el zapato debe fabricarse con un material
mas firme o de mayor densidad. Desafortunadamente es muy difícil
incluir ambas funciones en un solo zapato. Como consecuencia, un
buen zapato amortiguador por lo general carece de control de
movimiento y viceversa.
Evaluación
de la zapatilla
Antes de comprar un par de zapatos para correr, los atletas
pueden encontrar útil el evaluar los zapatos que ya tienen.
Colocando el zapato sobre una mesa y viéndolo desde atrás se
puede determinar si el control de movimiento es un problema. Un
zapato que muestre una ligera inclinación hacia adentro, es
normal en la mayoría de los corredores. Un zapato que tenga una
inclinación notable (hacia el lado del dedo gordo), indica un
problema de control de movimiento. Aunque el pie gira naturalmente
hacia adentro (movimiento de pronación), al impacto con el suelo,
la pronación excesiva constituye un problema que puede contribuir
a una lesión.
Un
zapato con un buen control de movimiento, por lo general ayuda a
limitar el grado de pronación. Si el zapato se inclina hacia
afuera (hacia el lado del dedo pequeño), entonces deberá
reemplazarse. Un zapato con buen amortiguación proporcionará al
pie mayor movilidad cuando se tenga contacto con el piso.
Estudios clínicos han demostrado que la articulación que se
lesionan los corredores con mayor frecuencia es la rodilla. Un
zapato para correr que permite una pronación excesiva
contribuirá de manera considerable a las lesiones de rodilla.
Otras lesiones causadas por pronación excesiva son periostitis de
la tibia e inflamación del tendón de Aquiles. De modo que
señalamos una vez más, que es necesario un buen zapato con
control de movimiento que limite la pronación. Las lesiones
debidas a fuerzas de impacto pueden eliminarse con frecuencia
cambiando a un zapato con buenas características de
amortiguación.
Revision
de la entresuela
El siguiente paso es evaluar la condición de la suela o de la
parte media que corresponde a la planta del pie del zapato. Las
entresuelas se endurecen con el uso, perdiendo hasta el 10% de su
capacidad original de amortiguación después de unos cuantos
kilómetros.
Si la compresión de la entresuela es evidente, entonces será
necesario un nuevo par de zapatos.
Si la compresión se presenta principalmente en el lado medial
(del lado del dedo gordo), puede ser así mismo señal de
pronación excesiva - e indicativo de que es necesario un zapato
con un buen control de movimiento.
Si la compresión se presenta principalmente en la parte exterior,
será necesario un zapato con mayor acolchonamiento que permita al
pie un movimiento adecuado de pronación.
Revision
de la suela
Una revisión de la parte exterior de la entre suela o de las
partes de afuera de la base del zapato, dará una indicación de
la forma de la pisada.
Las personas que al caminar o correr pisan primero con el talón
mostrarán el desgaste en la parte exterior de la orilla del
talón.
Muchos zapatos se fabrican con un material de alta densidad,
resistente a la abrasión en esta área del talón.
Quienes pisan primero con la parte delantera del zapato mostraran
el desgaste en la parte anterior y externa de la punta y
necesitaran de un zapato con suela completa resistente a la
abrasión.
El
peso de la zapatilla
Otra característica importante a considerar es el peso del
zapato. Los zapatos muy ligeros pueden no ser la mejor elección.
Al preferir un zapato ligero, estamos sacrificando la estabilidad
y propiedades de control de movimiento del zapato.
Estudios de laboratorio han demostrado que una ligera reducción
en el peso del zapato no es perceptible para el corredor en
términos del gasto de energía, pero ocasiona cambios
considerables en el control de movimiento. Los corredores deben
elegir siempre zapatos de entrenamiento fabricados para prevenir
lesiones, esto es, zapatos con características de un buen control
de movimientos.
Evaluacion
del pie
El corredor también tiene que considerar que tipo de pie tiene
antes de escoger un zapato para correr. Los podiatras clasifican
los tipo de pie como normal, rígido (arco elevado) o flexible
(pie plano). Por lo general el pie rígido no amortigua bien y
entonces se requiere de un zapato con máximas propiedades de
amortiguación, es decir, un zapato con una entre suela muy suave.
Los pies flexibles y planos a menudo tienen una pronación
excesiva y por lo tanto, requirieren de un zapato que controle
bien los movimientos: - un zapato con la estructura de la entre
suela firme. El acojinamiento adecuado es esencial, considerando
que se genera una fuerza de tres a cinco veces el peso del
corredor en cada pisada.
Si usted está satisfecho con los zapatos para correr que ya tiene
y ha estado corriendo sin sufrir ninguna lesión, entonces
continúe utilizando esos zapatos. Si usted no está satisfecho,
elija un nuevo par después de evaluar cuidadosamente sus zapatos
viejos y determinar cuales son sus necesidades.