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La
mente del corredor de fondo
El
deportista se diferencia de las demás personas en su capacidad
de estimulo mental, que le permite ignorar o superar la
incomodidad y el dolor. Es este factor psicológico, fuera del
alcance de la fisiología, el que determina hasta que punto se
aproxima un atleta a sus limites máximos de rendimiento.
Controlar la mente es muy importante en el entrenamiento de
largas distancias, pues este se realiza la mayor parte en
solitario y exige mucha constancia. El control de la propia
mente puede proporcionar un mayor disfrute de la carrera y el
conseguir los objetivos sin sufrir lesiones.
La actitud del corredor
Los corredores de fondo, sobre todo los que preparan maratones,
deben tener una mentalidad positiva y realista que les ayude
ante cualquier contratiempo que les surja en el entrenamiento o
competición.
Para empezar, tienen que tener muy claro su condición de
deportista individuales. Nadie podrá
hacer por ellos lo que tengan que hacer. Correr es un acto
individual y, por mucho que se salga en grupo a entrenar, el
trabajo lo realiza cada uno y, en función de cómo lo haya
hecho, asimilara mas o menos el trabajo.
Aquellos que hayan adquirido un mayor autoconocimiento de sí
mismos serán los que consigan los mejores resultados y los que
disfruten mas de los entrenamientos.
Estos corredores tendrán una actitud mas positiva ante la
competición, lo que les llevara a conseguir mejores resultados.
El auto conocimiento es un estado al que se llega después de
años de entrenamiento, de cometer errores y aprender de ellos.
Hay corredores que son capaces de conocerse y auto controlarse
en pocos años, pero otros jamás llegan a ello.
La
motivación
Puede ser una acción, un efecto o el ensayo mental preparatorio
de una competición. Durante semanas, incluso meses, el atleta
se prepara física y psíquicamente para una competición, donde
desarrollara sus capacidades físicas máximas. Para lograrlo se
prepara concienzudamente, a diario, mentalizándose para el
evento. Visualiza en su mente el momento, y ensaya dentro de
ella todas las posibilidades y formas de competir. Esa
motivación le permitirá exigirse mas en los entrenamientos y,
por lo tanto, correr mas y mejor.
El apoyo y la comprensión del entorno familiar, de amigos y de
compañeros de trabajo, así como él animo de otros corredores,
con el intercambio de impresiones, son muy importantes para
reforzar la motivación.
De este modo se afianza la seguridad en sí mismo, se mejora la
autoestima y se incremente la capacidad de adaptación. Con una
fuerte motivación es mucho más fácil y rápido recuperarse de
lesiones. Un atleta motivado es capaz de adaptarse a cualquier
modificación en el entrenamiento, por cualquier lesión y
eventualidad.
Esta adaptación le permitirá incrementar su nivel de
exigencia personal. También, sabiendo que el consumo máximo
puede mejorar un 20 % con el entrenamiento, la adaptación a un
trabajo más exigente nos procurara una mayor capacidad de
entrenamiento y, por tanto, un mayor rendimiento.
Para la seguridad en ti mismo, la autoconfianza y la mentalidad
positiva ante las eventualidades
permanezca inalterable, lo mejor es tratar de evitar
comparación con otros corredores. Cada atleta es un ente único
y especial, no hay dos iguales por mas parecido que entrenen,
vivan o coman. Cada uno tiene sus características físicas
propias, lo que unido a la capacidad de su mente, los hace
totalmente diferentes. Así, se producen casos curiosos de
atletas que entrenan juntos realizando lo mismo, y que el que
mejor entrena es superado por su compañero en competición. En
estos casos esta claro que el segundo tiene un mayor
autoconocimiento de sí mismo y un mayor control sobre su mente.
Ni siquiera nosotros podemos imaginarnos las cosas que nuestra
mente puede ayudarnos a realizar.
Conocer
y evitar los puntos débiles
Por una parte, están los puntos débiles derivados de la propia
anatomía. Cada atleta, según su condición física, tendrá
mas o menos lesiones al entrenar. Si son muchos y continuos los
problemas físicos que se padecen, será muy difícil mantener
la constancia.
Por otra parte, el ritmo de forma de vida de cada uno
condicionara la adaptación al entrenamiento. Es decir, la falta
de tiempo por el trabajo, las pocas horas de sueño, los
problemas personales, los
continuos viajes, el descontrol en las comidas, etc.,
suponen bastantes puntos débiles que restaran efectividad al
entrenamiento y lo harán más difícil de asimilar.
Estos puntos débiles minina la motivación, disminuyen la
autoestima y supone una menor confianza de cara a la
competición. ¿Cómo luchar contra esto?. Si las lesiones son
continuas, lo mejor es hacerse un chequeo físico completo para
intentar descubrir las causa concretas que lo provocan y actuar
sobre ellas de forma preventiva y constante, mientras se entrena
de forma regular.
Si es imposible modificar los hábitos de vida, lo mejor es
adaptar el entrenamiento a los mismos y ser realistas. Por un
lado hay que evitar el sobreentrenamiento, es decir, entrenar
menos kilómetros y a menos intensidad, y, por otra parte, hay
que realizar una buena hidratación diaria. Con estas dos
sencillas medidas será posible mejorar los resultados
finales a largo plazo y los mas importante: Disfrutar corriendo
y conseguir los objetivos marcados.
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