"In
memorian de Jean Meslier y Miguel
Hernández"
Todavía
la oscuridad invadía las calles y ocultaba los colores, los
edificios y la bahía. El
embarcadero y los puentes estaban iluminados, mostrando la
majestuosidad de sus estructuras y sobresaliendo con su luz de
la nocturnidad de la madrugada.
Los corredores caminaban, algunos trotaban, otros ocupaban el
lugar de la partida hacia allí. Javier y yo nos dirigimos
cuando de pronto apareció uno de los participantes ataviado
de soldado romano de la IX legión con casco, malla
protectora, el estandarte, y escudo que en su interior
albergaba una botella de agua; era el mismo con el cual
habiame encontrado en maratones anteriores en esta ciudad y
Roma.
Javier, mi hijo, que también iba a correr los 42, 195 km. me
preguntó: "¿Por qué lo hará?", inmediatamente
dije "quien lo hará".-
Miro extrañado ante la afirmación de reemplazo del que por
el quien "¡Sí!", le respondí, y continué
relatándole que Sócrates y Platón entre otros inauguraron
una forma de preguntar y fue el "que", que es…el
bien, lo bello, etc. Como si el bien, lo bello o todo lo que
seguía a continuación del "que" fueran ideas
eternas o permanentes que habitaban en un planeta desconocido
y nosotros tratábamos con nuestro razonamiento de
discernirlo. Esta forma de preguntar oculta la realidad, lo
bueno, lo hermoso, que no esta referido a una idea sino a una
realidad concreta.
Hippias, solía preguntar ¿Qué intereses representa?, ¿Qué
quiere decir con ello?, esta es otra forma de preguntar y la
respuesta varias con respecto a la otra forma.-
Continúe con un ejemplo del matrimonio gay, si hay una sola
idea eterna sobre el tema diría si la realidad responde a
ella o no. Sin embargo si pregunto quien dice que eso es bueno
y para otro bueno es otra cosa, estableciendo varias
interpretaciones. Ambas podrían ser correctas desde su punto
de vista. La iglesia dice lo bueno es el matrimonio entre
hombre y mujer, otros dirían que también es bueno el
matrimonio entre personas del mismo genero.
No había disputa si admitimos la inexistencia de una sola
verdad. Los católicos tendrían prohibido para ellos el
matrimonio gay y los otros lo tendrían permitido y sus
acciones no se afectan mutuamente.
El parlante anuncia los últimos segundos para la partida y
nos avocamos a la carrera que cada uno iba a correr con total
libertad y al ritmo que quisiera.
Sonó el disparo, largamos desde el embarcadero hacia el
parque del "presidio" dejando la costa y la bahía,
con la mítica isla de Alcatraz y enfrente al Goleen Gate, al
cual tendríamos que subir y atravesar para luego volver y
adentrarnos en el parque donde pude ver los búfalos y la
bahía desde lo alto.
Días previos a la maratón había leído el libro de Haruki
Marafami "De que hablo cuando hablo de correr".
Está bien escrito desde lo gramatical y recordaba mientras
trotaba hacia la mitad de la maratón sus palabras:
"mientras corro simplemente corro, como norma corro en
medio del vacío. Dicho a la inversa, tal vez cabría afirmar
que corro para lograr el vacío y también es en el vacío
donde se sumergen esos pensamientos esporádicos"
¡Cuantas veces había en mi esas sensaciones! Correr sin
sentir el tiempo ni la distancia, solo correr….y luego darse
cuenta de lo dejado atrás.
Aplicar esa actitud en la vida diaria de hacer una cosa en
plenitud sin estar pensando en mil a la vez que nos quita el
disfrute del eterno presente…
El recuerdo de la lectura me llevo a recordar otro libro
escrito con más sentimiento, con una mayor desnudez de los
pensamientos, sensaciones, vivencias, con más garra; me
refiero al escrito por un argentino Daniel Buonamico que se
llama "A correr…que se acaba el mundo". Este
corredor vive y nació en la Falda, Córdoba y promovía –
no se si todavía se hace – la carrera "uniendo los
cerros".
Desnudaba en sus páginas sus emociones intimas, su sentido de
correr, donde relata entre otras experiencias lo sucedido una
mañana al ir a entrenar para hacer una maratón de 42 km. en
Tucumán. Ese día le tocaba correr 30 km cuando ingresa a la
cocina y su mujer le comunica de buenas a primeras que quiere
separarse y poner y poner fin a una relación matrimonial de
12 años.
Hablaron y hablaron pero ante la ruptura no sabía que hacer
en ese momento y automáticamente opto por correr, describe
que trotaba, girando sus pensamientos sobre el tema, lo que
habían discutido, etc. Siguió corriendo y corriendo sin
parar, ni siquiera noto que no había parado en los puestos
habituales para hidratarse, solo corrió y corrió …y allí
descubrió un sentido…el de su vida en ese momento.
Todavía recuerdo la frase por que me impacto que dice:
"que el sentido de la vida es saber resistir mientras
avanzamos algo muy similar a la maratón".
Ambos autores hablan de una concentración especial, de un
vacío, de su vacío, de sus concentraciones cada uno
diferente, sintiendo la maratón desde uno…
Pensando en ello, de que habría sido de Buonamico, fui
despuntando la zona del potrero, bay discricts en mi propio
vacío.
Atrás en el Goleen Gate al romano medio desfallecido y
todavía no había llegado a los 21 km. ¿desde donde da
sentido a su maratón?, me pregunte.
Trote y trote, perdiendo por momentos la sensación de los
km., otros disfrutando del camino, recordé otros personajes,
sus vidas llenas de pasión como las de Jean Meslier o el
poeta Miguel Hernández y Antonio Machado y me decía
"maratonista no hay una maratón terminada, la maratón
se hace al trotar" y trotando en mis silencios en mi
propio vacío, llegue a la meta de los 42, 195 km. donde ya
estaba Javier con quien me abracé pensando una vez más que
lo importante es el camino y no la meta.