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EE.UU. - San Francisco - 25 de julio de 2010

Maratón de San Francisco

Por Teodoro Álvarez


"In memorian de Jean Meslier y Miguel Hernández"

Todavía la oscuridad invadía las calles y ocultaba los colores, los edificios y la bahía. El embarcadero y los puentes estaban iluminados, mostrando la majestuosidad de sus estructuras y sobresaliendo con su luz de la nocturnidad de la madrugada.
Los corredores caminaban, algunos trotaban, otros ocupaban el lugar de la partida hacia allí. Javier y yo nos dirigimos cuando de pronto apareció uno de los participantes ataviado de soldado romano de la IX legión con casco, malla protectora, el estandarte, y escudo que en su interior albergaba una botella de agua; era el mismo con el cual habiame encontrado en maratones anteriores en esta ciudad y Roma.
Javier, mi hijo, que también iba a correr los 42, 195 km. me preguntó: "¿Por qué lo hará?", inmediatamente dije "quien lo hará".-
Miro extrañado ante la afirmación de reemplazo del que por el quien "¡Sí!", le respondí, y continué relatándole que Sócrates y Platón entre otros inauguraron una forma de preguntar y fue el "que", que es…el bien, lo bello, etc. Como si el bien, lo bello o todo lo que seguía a continuación del "que" fueran ideas eternas o permanentes que habitaban en un planeta desconocido y nosotros tratábamos con nuestro razonamiento de discernirlo. Esta forma de preguntar oculta la realidad, lo bueno, lo hermoso, que no esta referido a una idea sino a una realidad concreta.
Hippias, solía preguntar ¿Qué intereses representa?, ¿Qué quiere decir con ello?, esta es otra forma de preguntar y la respuesta varias con respecto a la otra forma.-
Continúe con un ejemplo del matrimonio gay, si hay una sola idea eterna sobre el tema diría si la realidad responde a ella o no. Sin embargo si pregunto quien dice que eso es bueno y para otro bueno es otra cosa, estableciendo varias interpretaciones. Ambas podrían ser correctas desde su punto de vista. La iglesia dice lo bueno es el matrimonio entre hombre y mujer, otros dirían que también es bueno el matrimonio entre personas del mismo genero.
No había disputa si admitimos la inexistencia de una sola verdad. Los católicos tendrían prohibido para ellos el matrimonio gay y los otros lo tendrían permitido y sus acciones no se afectan mutuamente.
El parlante anuncia los últimos segundos para la partida y nos avocamos a la carrera que cada uno iba a correr con total libertad y al ritmo que quisiera.
Sonó el disparo, largamos desde el embarcadero hacia el parque del "presidio" dejando la costa y la bahía, con la mítica isla de Alcatraz y enfrente al Goleen Gate, al cual tendríamos que subir y atravesar para luego volver y adentrarnos en el parque donde pude ver los búfalos y la bahía desde lo alto.
Días previos a la maratón había leído el libro de Haruki Marafami "De que hablo cuando hablo de correr". Está bien escrito desde lo gramatical y recordaba mientras trotaba hacia la mitad de la maratón sus palabras: "mientras corro simplemente corro, como norma corro en medio del vacío. Dicho a la inversa, tal vez cabría afirmar que corro para lograr el vacío y también es en el vacío donde se sumergen esos pensamientos esporádicos" ¡Cuantas veces había en mi esas sensaciones! Correr sin sentir el tiempo ni la distancia, solo correr….y luego darse cuenta de lo dejado atrás.
Aplicar esa actitud en la vida diaria de hacer una cosa en plenitud sin estar pensando en mil a la vez que nos quita el disfrute del eterno presente…
El recuerdo de la lectura me llevo a recordar otro libro escrito con más sentimiento, con una mayor desnudez de los pensamientos, sensaciones, vivencias, con más garra; me refiero al escrito por un argentino Daniel Buonamico que se llama "A correr…que se acaba el mundo". Este corredor vive y nació en la Falda, Córdoba y promovía – no se si todavía se hace – la carrera "uniendo los cerros".
Desnudaba en sus páginas sus emociones intimas, su sentido de correr, donde relata entre otras experiencias lo sucedido una mañana al ir a entrenar para hacer una maratón de 42 km. en Tucumán. Ese día le tocaba correr 30 km cuando ingresa a la cocina y su mujer le comunica de buenas a primeras que quiere separarse y poner y poner fin a una relación matrimonial de 12 años.
Hablaron y hablaron pero ante la ruptura no sabía que hacer en ese momento y automáticamente opto por correr, describe que trotaba, girando sus pensamientos sobre el tema, lo que habían discutido, etc. Siguió corriendo y corriendo sin parar, ni siquiera noto que no había parado en los puestos habituales para hidratarse, solo corrió y corrió …y allí descubrió un sentido…el de su vida en ese momento.
Todavía recuerdo la frase por que me impacto que dice: "que el sentido de la vida es saber resistir mientras avanzamos algo muy similar a la maratón".
Ambos autores hablan de una concentración especial, de un vacío, de su vacío, de sus concentraciones cada uno diferente, sintiendo la maratón desde uno…
Pensando en ello, de que habría sido de Buonamico, fui despuntando la zona del potrero, bay discricts en mi propio vacío.
Atrás en el Goleen Gate al romano medio desfallecido y todavía no había llegado a los 21 km. ¿desde donde da sentido a su maratón?, me pregunte.
Trote y trote, perdiendo por momentos la sensación de los km., otros disfrutando del camino, recordé otros personajes, sus vidas llenas de pasión como las de Jean Meslier o el poeta Miguel Hernández y Antonio Machado y me decía "maratonista no hay una maratón terminada, la maratón se hace al trotar" y trotando en mis silencios en mi propio vacío, llegue a la meta de los 42, 195 km. donde ya estaba Javier con quien me abracé pensando una vez más que lo importante es el camino y no la meta.

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