Este artículo no busca dar consejos ni
sugerencias. Tampoco habla de verdades objetivas. Es más, estas líneas están cargadas de subjetividad y tal vez… un poco de bronca.
Creo que no hay fenómeno más maravilloso, de los que se hayan dado en los últimos diez años, como el de la proliferación de eventos deportivos. Creo que a través de la difusión del negocio de organizar carreras, es que los atletas podemos disfrutar de una grandísima oferta, tanto en cantidad como en variedad de pruebas, asi como también en distancia y
distribución geográfica.
Asi podemos contar con pruebas aisladas, con campeonatos regionales, provinciales y nacionales, competencias según criterios
topográficos, etc.
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Las competencias están siempre repletas de corredores, que son quienes dan cuerpo a la competencia. Sólo un 5% del total aspira a lograr puestos de vanguardia y son
denominados de Elite. Los demás, los Amateurs, que conforman muchas veces el 95% del lote total de corredores, son los que aportan
grandísimas sumas de dinero en inscripciones para organizaciones que invierten mucho en que el evento salga de forma correcta: en la seguridad de los atletas, en seguros,
permisos, alquileres de predios, logística de todo tipo, publicidades, información pre y post
carrera, etc.
Quiero que quede claro eso: no estoy ni remotamente opuesto a las organizaciones de eventos. Agradezco que los haya y en tanta cantidad. Asi que… ¡adelante! Todos
debemos y podemos ganar dinero haciendo nuestro negocio. Y si ese negocio es a través de
ofrecer una competencia más en el calendario de pruebas anuales o mensuales,
bienvenido. Mejor para nosotros.
Tras ocho años de participar en triatlones y habiéndolo hecho siempre dentro de las categorías de edad o como amateur, siempre oí y vi con cierto recelo cómo los
organizadores de muchas de las carreras otorgaban premios en efectivo a las categorías Elite
como modo de promoción y difusión del evento. Esta práctica todavía se mantiene al día de la fecha, sabiendo a ciencia cierta que logran de ese modo atraer a tal vez 10 atletas más que
aspiran a acercarse a ese tan codiciado Top 5 que reparte usualmente una cifra promedio equivalente al pasaje de ida hasta el lugar de convocatoria en algunos casos o el
equivalente al doble del costo de la inscripción en otros, en el mejor de los casos. Después hay otra acotada cantidad de gente que asiste a ese evento para ver de medirse con
corredores de mayor nivel, logrando asi ubicarse más atrás en la clasificación pero con el gusto de haber corrido junto a esos atletas. El resto, si asiste es porque resulta ser una carrera de su atracción, gusto o conveniencia.
Cuando una prueba mejora su nivel de premios, por lo general lo hace abultando más la bolsa del ya tan mencionado Top 5. Y vuelvo a aclarar, no tengo absolutamente nada en
contra de los atletas que por genética o por preparación y dedicación al entrenamiento
logran poder integrarlo y brillar en las primeras líneas de las clasificaciones. Muy bien
ganado tienen su lugar. Pero también quiero reiterar que corresponden solo a un número muy reducido de participantes y que en muchos casos, la edad tiene mucho que ver con su
superioridad sobre el resto. ¿Dónde esta la mayoría? ¿Dónde se alinean los integrantes del 95%? En las categoría por edad.
Las categorías por edad o internacionalmente conocidas como los Age Group, suelen tener entre sus filas a los amantes de este
deporte quienes prácticamente nunca podemos aspirar a recibir un premio en efectivo que
amortigüe un poco los elevadísimos costos que conlleva este altamente oneroso
deporte. Digo prácticamente, porque cada tanto aparece algún organizador que al menos
ofrece algunos pesos al primero de cada categoría de edad. Incluso es muy loable la
acción de los que premian con la inscripción gratis para otra fecha de su organización o de una amiga: eso representa una premiación valuable, aunque intransferible e
impostergable. Al menos deberemos gastar un poco menos si podemos asistir a esa siguiente fecha.
Otros, en carreras de aventura mayormente, entregan excelentes premios de sponsors de nivel, como zapatillas, mochilas,
indumentaria técnica que no se guardan para ellos sino que utilizan para que podamos seguir
equipándonos y mejorando nuestra perfomance. También resulta muy válido.
Seré curioso o ingenuo: ¿por qué no se puede previsionar o planear un gasto como el de la premiación con algo de efectivo a los 3
primeros de las categorías de edad, como sí se hace el de la publicidad o el traslado de
equipos o el del alquiler de relojes o chips? ¿No provocaría un importante aumento en la
convocatoria de atletas? ¿No buscan los organizadores, además de cubrir sus necesidades económicas, ser conocidos, reconocidos y famosos? ¿No hay ningún innovador dentro del circuito que se anime?
En la diferenciación de los demás dicen en marketing que reside el secreto del éxito.
Si ir a correr un triatlón a una ciudad distante a más de 300 Km., puede representar un
gasto superior a los $ 500 entre traslado, hospedaje, comidas e inscripciones (y me quedo corto), ¿no sería una buena opción premiar con algo de efectivo a 3 atletas por cada
categoría? Un mínimo reintegro en pos del esfuerzo. Y no hablo del esfuerzo físico, sino solamente del económico.
Y solo estoy mencionando lo que se podría gastar solo en esos dos días de viaje y
competencia, sin mencionar todo lo gastado previamente en equipamiento y alimentación, en entrenamiento y salud, etc.
Estoy a favor de los atletas de Elite ya que aprendemos mucho viéndolos y en casos, conversando con ellos. Muchos son
idolatrados y resultan la inspiración para seguir adelante en la evolución. Además soñamos con poder tener presencia internacional en pruebas de alcance mundial.
Estoy a favor de los organizadores de carreras, quienes deben afrontar cada vez gastos más elevados para sus eventos y también, como todos, en sus vidas particulares.
Pero estoy a favor también de los corredores amateur que deseamos seguir, y de hecho vamos a seguir participando de las pruebas, haya o no premios en dinero para las
categorías de edad.
Porque amamos este deporte que elegimos como estilo de vida. Cueste lo que cueste. Es sólo que un poco más de retribución y
reconocimiento nos vendría muy bien. Al fin de cuenta, nosotros elegimos participar de las pruebas.
Gracias.
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