Grupo F y su Aventura
del Sur, en el circuito Sergio Siadore
Una
vez más, los integrantes del Grupo F de Entrenamiento, a
cargo mío, profe Fede Rodríguez y de Tomy Salazar, decidimos
participar en un Cross Country organizado por Franco Bylo y su
empresa Aventuras del Sur: el circuito Sergio Siadore.
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Basándonos
en la anterior y hasta ese momento única y excelente
experiencia vivida en el escenario de Magdalena en 2008, donde
todo había funcionado perfectamente, donde cada cosa había
estado donde debía, donde hasta incluso el clima se había
puesto de acuerdo con ellos, comenzamos a organizar el viaje a
Brandsen, tratando de confeccionar la mayor cantidad de
equipos de dos corredores. La idea de nuestro Grupo era tratar
de no hacer uso de la otra opción que era correr en forma
individual, ya que ante la enorme posibilidad de correr
carreras de calle casi todas las semanas, las que son
indefectiblemente unipersonales, nos parecía excelente la
idea de aprovechar para compartir con amigos o compañeros de
entrenamiento el marco y el encantador recorrido que nos
ofrecieron los campos, bosques, ríos y caminos rurales de
este lindísimo lugar del Sur de Buenos Aires.
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Al
llegar de modo muy rápido por dos autopistas y una ruta en
muy buen estado, en un día que amaneció bastante fresco y
soleado, ideal para correr, estacionamos los autos dentro del
predio del club sede de la carrera y luego de un cálido
saludo, Franco me hizo rápidamente entrega de todos los kits
y remeras recordatorias de Sergio Siadore. De esta manera, nos
prepararnos para alinearnos en el punto de partida bajo el
arco.
Con 6 equipos conformados para participar (2 en categorías
mixtos, dos en caballeros, dos en Master) y dos 2 corredores
para largar para la distancia promocional de 7km que era solo
individual, nos dispusimos en la línea de largada controlada
(un tanto veloz) para iniciar la carrera.
Y otra vez ocurrió lo mismo que ocurriera en Magdalena: con
un gran marco de gente, que superó la capacidad esperada
según dichos del propio organizador, todo estuvo exactamente
donde y como tuvo que estar. Sobre un trazado bien marcado,
muy entretenido, variado, donde pudimos correr, trotar,
trepar, saltar, patinar, observar paisajes y animales, todo
fue correr, competir y disfrutar.
Encontramos durante todo el trayecto marcas con carteles
alentadores cada 1 km que nos permitían evaluar el
rendimiento parcial, servicio muy poco común en carreras de
esta modalidad. Al kilómetro 7 el agua en abundancia y el
reabastecimiento de carbohidratos con frutas y dulces nos
hacían sentir muy bien cuidados, y eso nos habilitaba para
correr más aún. Camaradería, compañerismo con todos los
corredores que me toco cruzarme por las cañadas, alambrados,
pastizales, caminos cerrados, etc.
Con mi compañera Vero solo tuvimos que dedicarnos a dar lo
mejor de nosotros. Párrafo aparte para ella, que a sólo un
mes y medio de haber comenzado a entrenar conmigo, me regaló
una actuación brillante, muy por encima del enorme reto que
significaba y correr esa distancia, por terrenos difíciles y
la presión que a veces genera correr con el entrenador.
¡Chapeau Vero! (significa: me saco el sombrero)
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Y como
si no fuera suficiente el gusto de participar, pudimos
compartir 6 kilómetros finales del trazado con nuestros
compañeros del Grupo F y de categoría mixtos, Tomy y Lidia,
y logramos entrar en el segundo lugar ellos y el tercer lugar
nosotros, logrando así ocupar dos escalones del podio para
orgullo del profe, de los compañeros y para llenar todas las
fotos de letras F y de color verde, blanco y gris.
Al llegar comprobaríamos que la dupla caballeros de Nacho y
Javi ya habían llegado y que los corredores de 7 km
individuales, habían logrado el 1-2, al ser los primeros dos
corredores en cruzar la meta de la distancia promocional.
Leandro y Gustavo era la primera vez que competían en
carreras de este estilo, siendo Leandro la más nueva
incorporación a las filas del Grupo. Más Grupo F al podio.
Y así… los equipos siguieron llegando. Lo hicieron Eric y
Nico, Miguel y Alberto, Gaby y Oscar. Todos completaron sus
recorridos y una vez reunidos y efectuados los saludos, nos
fuimos cerca de nuestro barrillero Christian, quien tenía
listo un costillar de vaca y un pechito de cerdo para no
olvidar jamás. Nos acompañaban las familias de varios de los
chicos, mi hijo Pancho jugaba con Facu, Olivia y Nahuel a la
pelota y nosotros recordábamos cada metro de la excepcional
corrida que acabábamos de terminar hacia unos escasos
minutos.
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Luego de
una entrega de premios ágil, fotos, aplausos, alegría y más
alegría, nos dispusimos a devorar lo que estaba de
primerísima calidad y justo a punto para que todos,
cerráramos un domingo más que demostró que, gracias a Dios,
podemos seguir haciendo esto tan maravilloso que es disfrutar
de la salud y del don, no solo de correr estas carreras, sino
de elegir cada día mejores compañías como todos lo que me
acompañan y confían en mí día a día. Muchas gracias a mis
alumnos, a las familias de todos, a vos Vane y tu panza con
Sofía y a mi inspiración que es mi hijo Pancho.
Muchas gracias a Franco Bylo, un gran tipo y un gran
profesional, que supo lograr repetir aciertos y supongo que
modificar errores que no observé, para que este circuito
Sergio Siadore haya sido el éxito que fue, pudiendo
sobradamente afrontar el desafío del gran caudal sorpresivo
de corredores presentes.