Accidente en el Transmontaña tucumano

Este fin de semana estuvimos charlando con Beatriz Saracho esposa de Daniel Chambret, nos relató lo sucedido en primera persona y nos autorizó a publicar lo siguiente…

…Veo llegar a Alberto Alcocer compañero de carrera solo, (bajó desesperado a pedir ayuda) y a los minutos su esposa buscándome en medio de la muchedumbre me dice que Daniel, había tenido un accidente, y nos dice que no podía mover las piernas. Inmediatamente, me voy a informar y pedir ayuda a la carpa donde supuse encontraría a la gente que organiza el evento, solo me encontré con el Sr. Pablo Rosales, a quien aviso desesperadamente la situación de mi esposo y él, con total desinterés y sentado en una silla mirando la llegada con las manos en los bolsillos (estaba en una carpa sentado en una reposera abrigado con una bufanda que le tapaba la mitad de la cara) solo movió la cabeza hacia mí, me miró y me contesta, …habla «el comisario»

Ante esa situación de total desinterés, falta de caballerosidad y humanidad, vuelvo corriendo a la carpa donde estaban los médicos y lo que primero que me preguntan ¿donde es el accidente? Increíble, ¡como iba a saberlo yo!  Deduje el lugar por sentido común y por la poca información que tenía. En ese lugar de la carpa, aguarde aproximadamente 45 minutos, mientras el único bombero con un handy me informa que no había gente para bajarlo, la ambulancia fue y volvió porque obviamente había que bajarlo a pie.
En mí desesperación logré divisar una moto en una carpa y solicite que me llevarán al lugar, baje y había una camioneta de bomberos.
A partir de allí comencé a subir corriendo, en medio de los ciclistas que bajaban rápidamente y a los gritos pedía que ni bien llegarán comunicaran y pidieran auxilio.

¡Próximo evento! ¡Próximo evento! ¡Próximo evento!

Llegue al lugar de la caída, una mujer bombero no sabía que hacer, dado que el descenso era una locura, por lo cual yo la increpo y le dije que tenía que parar la carrera dado el estado de mi marido, debía hacerlo. Una señora, esposa de un ciclista Abalza, me ayudó a los gritos a pedir a los ciclistas que tuvieran precaución con la velocidad para poder bajar a Daniel.

Por cosas de la providencia, el Doc. Pablo Agu participaba de la carrera y fue el primero en asistirlo abandonando la competencia. Lo bajaron entre 8 hombres, de los cuales 4 o 5 eran ciclistas, en la tabla de socorro. A duras penas lo sacamos a la ruta. Grande fue mí sorpresa porque nunca hubo una ambulancia esperándonos. Salí a la ruta y pedía a todos por favor que pidieran ayuda con urgencia .La ambulancia, cual estando a 500 m o menos, del predio, tardo 25 minutos y cuando llegó, sin mediar palabras exigí bajo mi responsabilidad su traslado directo al Hospital Padilla, donde ingresó aproximadamente a las 16,30, según registros del hospital.

Cuatro interminables horas. Sí me lo hubieran contado habría creído… habría creído que había muchas ambulancias, habría creído que había un helicóptero, habría creído que la organización actuaba y cuidaba a sus bikers… habría creído… pero lo viví, lo padecí en primera persona. Vi en algunos rostros la falta de emoción, la falta de acción, la falta de respeto, la indiferencia…

Hoy Daniel está hospitalizado en la terapia intensiva del Sanatorio del Parque con lesión en la sexta y séptima vértebra, la operación realizada por dos excepcionales profesionales, uno de ellos el Doc. Pablo Agu, fue exitosa, hicieron todo lo que pudieron pero su accidente dejó tremendas secuelas. Hoy Daniel tiene incapacidad completa, dificultades respiratorias y cardíacas, está con respirador, tiene problemas de deglución, no habla, gesticula por la traqueo, nos comunicamos leyendo sus labios, y lo que expresa con sus ojitos (esos ojitos que recorrió senderos en bicicleta y vivió cada día alegre y féliz por el deporte que ama y disfrutó con sus amigos largos terceros tiempos). Solo ellos hoy me miran y me dicen que vamos a seguir luchando y no vamos a dejar vencernos.

Ruego poder llevarlo al Fleni Escobar para su rehabilitación, pero hoy clínicamente no es posible.
Estoy muy agradecida a sus amigos Bikers, muchos me sorprenden por su tremenda generosidad. Con su hijo Gaston somos fuertes antes él, pero salimos de terapia y el castillo se derrumba. Es un día a día para el. Solo Dios, su voluntad y el amor que lo rodea, podrán ayudarlo en su diaria lucha.

Quiero agradecer a los bikers, a mis amigas, a todos los que me hablan y me preguntan por Daniel. A Gaston su hijo que vive en Córdoba y me acompaña, a mí hermana, mí mamá, en fin a todos que están pendiente de él y ahora de mí ya que solo estoy al lado de mí Daniel, apoyando y diciéndole que todo va a salir bien, que ya nos vamos a despertar de éste sueño malo, que todo va ser como antes, que saldremos también de ésta.

Te quiero aclarar que nunca se comunicó Pablo Rosales para saber de Daniel, nunca ofrecieron su ayuda, nunca se hicieron cargo. Espero que lo que hoy está viviendo Daniel no se repita, no se vuelva a cometer los mismos errores. No quiero pensar ahora en ellos, estoy con mis energías en que él amor de mí vida, que está luchando día a día, mejore…