La historia del triatleta cordobés que tuvo ataques de pánico y se perdió en el Mundial de Rusia

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Durante cuatro días perdió contacto con su familia y se temía lo peor. Estuvo internado y recién lo dejaron volver cuando su padre fue a buscarlo.

Se llama Martín Bravi, tiene 34 años, es deportista, nativo de General Deheza. Trabaja como docente de educación física y tiene una destacada trayectoria como triatleta especializado en Ironman.

De la noche a la mañana, el 15 de junio, decidió usar sus ahorros para ir a Rusia a ver a la selección argentina en el Mundial, pero el viaje se convirtió en una pesadilla, tanto para él como para la gente que lo quiere.

“Un domingo me levanté con la sensación de que Argentina iba a salir campeón. Y sentí que tenía que hacer algo distinto. Me fijé cuánto era el límite de mi tarjeta y saqué el pasaje”, contó.

Martín Bravi estuvo casi cuatro días perdido en el extranjero, sin contacto con su familia. Cuando lo encontraron a través de otros argentinos (como Nicolás Ulagnero, que dejó de lado su pasión por el fútbol para ayudarlo) y del Consulado, contó que sufrió varios ataques de pánico.

Tanto en los vuelos como en Rusia, Bravi requirió asistencia médica. Pudo sobrellevar los ataques por su experiencia como triatleta, pese a estar perdido, nunca dejó de comer e hidratarse.

“El primer ataque de pánico me da en el vuelo a Frankfurt. Fui hasta la cabina y el comandante de vuelo no me creía y me decía que me vuelva a mi asientao. Me me vuelvo y me duermo y a la hora me da otro ataque. Había un médico uruguayo y otro argentino que me asistieron. Me desmayé. Ya me había pasado. Estoy acostumbrado a manejar esas situaciones”, agrega.

El Estado Ruso lo asistió y lo internaron tres veces. La última vez, por protocolo, debido a la recurrencia de su enfermedad, le exigieron para darle el alta que se hiciera presente alguien de su familia.

Su papá Avelino Bravi se cruzó el mundo para buscarlo. Agradecido, Martín grabó un video para contar toda su odisea a quienes tanto se preocuparon por él.

“En esta época Rusia tiene 20 horas de día y cuatro de noche. Yo deambulaba. No estaba bien. Hablaba y la gente de más de 30 años a la que le hablaba no me prestaba atención. Fue como correr un triatlón durante cuatro días seguidos. Me ayudó el entrenamiento, la resiliencia que adquirí en el deporte”.

Bravi es un amante del triatlón y ha participado en importantes competencias internacionales de Ironman. Su profesionalismo, esta vez, le salvó la vida.

Fuente: Mundo D