Fue en el Campeonato de España de Duatlón por Clubes de Boiro. Antonio González Datorre, del club Lamargha-Beariz, tuvo una confusión en la primera transición y se marchó con la bicicleta y el material de otro triatleta.

Ante las numerosas críticas que ha recibido, el comentó lo sucedido
“Lo primero, no le debo disculpas a nadie que no sea el afectado y/o club al que pertenece. Me gustaría habérselas dado después de la carrera en persona, pero no he tenido la oportunidad de hacerlo. Y esto lo digo porque lo ocurrido no deja de ser un lance de carrera por el que he sido castigado debidamente y, una vez finalizada ésta, no tienen razón de ser los insultos ni las faltas de respeto.

Tengo que mencionar que poco menos que me quieren cortar la cabeza por un suceso, eso sí, desafortunado, en el que no he causado ningún daño físico ni permanente a nadie. Si hubiera tirado a alguien de la bici haciendo un movimiento de dudosa legalidad y/o intencionalidad, nadie me habría mencionado públicamente y solo se escribiría ‘desafortunada caída’ de un duatleta y ni sería sancionado seguramente, pudiendo causar un daño mucho mayor y a lo mejor irreparable”, se defiende Antonio.

“En primer lugar, decir que me gustaría saber cuántos triatletas que corren al límite no han tenido que buscar su bici en el box en alguna ocasión porque me da que esto nos ha pasado a todos. Dejando esto a un lado, voy a pasar a explicar lo sucedido…

El domingo, después de una carrera a pie que seguramente ha sido la mas rápida personal mía, aunque eso no es excusa, entré con un compañero al box. Creo que todavía estaban todas las bicis del equipo afectado y, por supuesto, también del mío. En esta ocasión, las bicicletas no estaban cada una con su correspondiente número y solo había un cartel con el nombre del club en el medio de cada grupo de bicicletas que no se podía distinguir. Una vez llegué a la zona donde estaba mi equipo, mire rápidamente y vi una bici que, en caliente, después de correr a menos de 3:30, me pareció la mía… cuadro rojo y blanco, casco rojo y zapatillas blancas. Por supuesto, mirando ahora las fotos sentando delante del ordenador, se nota la diferencia, pero en el momento de cogerla no me percaté. Una vez que la tuve en la mano, ya no la volví a mirar. Simplemente miraba al frente y mi mente estaba en buscar un grupo y montar cuanto antes…

Salí del box y me monté en ella. En un primer momento, noté algo raro porque no tenía el desarrollo que le había dejado puesto, pero seguí mirando al frente, ya que estaba cerca el giro y me tenía más preocupado coger el giro sin complicaciones que la bici. Al pasar el giro, sí me di cuenta finalmente, cuando me quise abrochar las zapatillas y no fui capaz, además de fijarme ya detenidamente en la bici y verlo claramente…

Fue entonces que se me pasaron muchas cosas por la cabeza. La primera fue: aquí no puedo pararme con las bicis que pasan a toda pastilla porque puedo causar una buena. Y seguí pedaleando simplemente por inercia. Lo siguiente que pensé es que tenía que haber cogido una bici de un compañero y el daño al equipo ya estaba hecho (así se lo hice saber a alguno de mis compañeros que me encontré). Entonces seguí hasta completar la vuelta y me di cuenta de que todos tenían bici, así que ésta era de otro equipo y entré al box a dársela a su dueño”, relata Antonio para dar respuesta a los numerosos reproches que le han llegado a través de Facebook.

Fuente: Triatlón Web