El Tetra Chapelco según Daniel Gazzano

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Tetratlón de Chapelco

El tetratlón es una competencia multidisciplinaria que comprende ski alpino, bici todo terreno, kayak y carrera a pie. En San Martín de los Andes dicen que tiene un quinto elemento: el clima.

El martes 20 de octubre llegamos temprano a Martín de los Andes con lluvia, viento y frío; el panorama climático venía así desde hacía varios días y pintaba igual hasta el sábado de la competencia. Decidimos con mi amigo, el profe Pablo Chaparro, ir a probar los kayaks al Lago Lacar, el gran cuco de este desafío, ya que una caída al agua te puede dejar fuera de competencia por hipotermia. Es muy difícil de revertir en medio de la competencia.

Apenas bajamos los botes a la orilla ya estábamos congelados, embarcamos y paleamos unos 15’ dentro de la bahía cerca de la orilla ya que si bien no había mucho oleaje, fuertes ráfagas de viento te desestabilizaban cuando te agarraban con la pala arriba. Una caída al agua fría no era nada agradable, en ese momento pensé: “querías Tetra, acá tenés Tetra ”.

¡Próximo evento! ¡Próximo evento! ¡Próximo evento!

Teníamos planeado esquiar miércoles y jueves para fortalecer este hermoso deporte, que en mi caso es lo más flojito.   El profe Gonzalo Villegas, instructor de esquí experimentado y gran conocedor del centro Chapelco, nos dio una gran mano para mejorar nuestra técnica, conocer el circuito de la carrera y sentirnos más confiados en esta etapa.

Llegamos al viernes un poco cansados de los días de esquí, por eso decidimos relajarnos para acreditarnos como corredores y preparar las cosas para cada parque cerrado, incluyendo el kayak, siendo este el más exigente en cuanto a requerimientos técnicos de seguridad. La charla técnica y la cena junto a los otros corredores ayudó a distender un poco el stress precompetencia, aunque conciliar el sueño fue bastante difícil, ya que el fantasma climático para la jornada de la competencia seguía siendo oscuro.

Tetratlón de Chapelco

 
A las 7 AM estábamos desayunando sin mucho apetito, por los nervios, pero más tranquilos ya que el día se presentó con buen clima. Llegamos al centro de esquí a buscar nuestro equipo y ¡a la línea de largada.

Cuenta regresiva y a correr 600 m hacia arriba con las tablas al hombro, choques involuntarios con otros corredores por los amontonamientos de la largada, algo muy común a lo que estamos acostumbrados después de tantos triatlones. Mi objetivo de esta etapa de esquí era completarla con solvencia y seguridad, evitando caídas descontroladas en las pistas rojas, bastante difíciles para mí, pero al fin pude resolverlas bien y disfrutar un circuito muy lindo aunque con varios tramos de esquí al hombro que nos fueron limando mucho las piernas.

Al fin el comienzo de la bici, donde me sentí más cómodo en un hermoso cerro Chapelco con sus bosques, subidas y cruces de arroyos con el agua hasta las rodillas. El circuito muy bien señalizado y asistido con puestos de hidratación y comida.
Después de una vertiginosa bajada llegué al parque cerrado del lago, los punteros ya Tetratlón de Chapelcoestaban corriendo. Ya sentía el cansancio, casi 4 horas me habían llevado hasta la mitad de la carrera, todavía faltaba lo más difícil; cruzar las frías y movidas aguas del majestuoso Lago Lacar, a esa altura bien batido por el viento.
Con tranquilidad alisté mi kayak e inicié la navegación, fuerte viento y olas de frente no me impidieron llegar al punto de retome, respiré profundo la primera mitad de esta etapa estaba consolidada.

Ahora las olas y el viento estaban a mi espalda ayudando al avance pero afectando peligrosamente la estabilidad. Vi a muchos palistas en el agua y botes flotando abandonados en el lago y las lanchas de seguridad haciendo los rescates. Realmente puse a prueba mi concentración para no caerme, el avance era palada a palada, al fin llegué a la orilla sintiéndome muy contento por este logro, con algunos calambres en los hombros y las piernas para sostener la estabilidad del bote.

Comí y tomé líquido antes de salir a correr, no había ingerido nada durante las 2 horas de kayak; si bien ya saboreaba la conquista de la llegada todavía había que subir y bajar corriendo los 12 Km. por los maravillosos bosques del cerro Bandurrias.

Con calma y las piernas muy pesadas salí a correr disfrutando del bosque y la vista al lago.
Tranquilo me abastecí en los puestos donde los asistentes me atendieron muy bien siempre y me alentaron para continuar, la llegada cada vez más cerca, el aliento de la gente, algunos conocidos y la inmensa y hermosa emoción de los meses de preparación solitaria, con amigos y el apoyo vital de mi familia para concretar el logro tan ansiado. Y las ganas enormes de estar presente en la próxima edición.

Si te gustan los desafíos en la naturaleza, no te lo podes perder.