La UCI ha anunciado que cierra el proceso contra el británico por su positivo por salbutamol en la Vuelta 2017

Si ayer la noticia del día era que el Tour de Francia dejaba fuera de la edición de 2018 a Chris Froome, hoy la noticia es bien diferente. Froome no pasará finalmente a formar parte de la larga lista de ganadores del Tour de Francia suspendidos por dopaje. Ha sido absuelto por el Tribunal Independiente Antidopaje de la Unión Ciclista Internacional (UCI) diez meses después de que se localizara el uso anormal de salbutamol. La UCI hizo ha hecho el anuncio en un comunicado de prensa publicado este lunes 2 de julio. Esta victoria supone que Froome habría demostrado que los niveles de salbutamol en sangre fueron producidos por su cuerpo de forma natural.

Nada impide ya que el británico participe en el Tour de Francia 2018, a pesar de que la organización (ASO) había prohibido al cuatro veces ganador de la ronda gala tomar la salida de Noirmoutier el próximo 7 de julio, en caso de que su caso no se resolviera antes su caso. Ninguno de los tres organismos con derecho a apelar asumirá el riesgo de hacerlo: la AMA (Agencia Mundial Antidopaje), la Agencia Británica Antidopaje y la Federación Monegasca de Ciclismo.

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“El 28 de junio de 2018, la AMA informó a la UCI que aceptaba, basándose en su análisis de los hechos específicos del caso, que los resultados de la muestra del Sr. Froome no constituyen un AAR (Resultado Analítico Adverso)”, confirma la UCI para explicar esta decisión.

Fue durante la Vuelta a España 2017, en la muestra de orina del 7 de septiembre de 2017 en la que se detectó una concentración de salbutamol superior a la permitida (un broncodilatador, en una proporción de 2.000 nanogramos por mililitro, es decir, el doble del límite autorizado). Muy rara vez se logra en los controles positivos de salbutamol.

Froome había explicado que tomaba Ventoline -de la cual el salbutamol es el ingrediente activo- para calmar su asma inducida por el ejercicio, una enfermedad común entre los ciclistas. Rechazó que se excediera la dosis máxima tolerada por el Código Mundial Antidopaje.

Se trata de un resultado relativamente inesperado para un caso poco habitual, tanto por lo que está en juego como por la duración del procedimiento. Transcurrieron diez meses entre el control y la resolución del mismo, debido en particular a las numerosas peticiones formuladas por los defensores de Chris Froome al departamento antidopaje de la UCI (Anti-Doping Cycling Foundation). La revelación de este control el pasado mes de diciembre por parte de Le Monde y del diario británico The Guardian ha hecho aún más tensa la espera, contribuyendo una vez más a la mala publicidad que se ha dado al ciclismo.

A la espera de su juicio, ChrisFroome había seguido compitiendo y seguía haciendo historia al ganar su tercera gran vuelta consecutiva en el Giro de Italia.

Un procedimiento especialmente lento
Una vez limpia la imagen del corredor británico -aunque en caso de apelación, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAD) podría revocar esta decisión- hay que decir que su imagen y la del equipo de Sky se ha visto en gran medida cuestionada en los últimos seis meses. La obsesión del británico por correr a pesar de las sospechas fue considerada una traición por muchos corredores, algunos de los cuales lo dijeron abiertamente. Muchos líderes de equipo señalaron que Froome debería haberse quedado en casa si Sky hubiera formado parte del Movement For Credible Cycling , MPCC, una asociación de siete de los 18 equipos del World Tour que exige que se deje de lado a un corredor que sea objeto de un procedimiento antidopaje.

La buena noticia para Froome y el Sky supone una gran victoria para el abogado británico Mike Morgan, uno de los principales expertos en la defensa de atletas que se enfrentan a casos de dopaje. Al frente de un equipo que utilizaba científicos especializados en la sustancia, logró convencer a la Agencia Mundial Antidopaje de que Froome no había cometido ni falta ni negligencia. El Tribunal Antidopaje independiente de la UCI sólo se ocupó de cuestiones de procedimiento en el momento de la fase de recogida de pruebas, pero nunca tuvo que pronunciarse sobre el fondo.

Después de que los servicios jurídicos de la UCI, asistidos por expertos del CADF, rechazaron una a una todas las explicaciones propuestas por la defensa de Froome para superar el máximo permitido, Mike Morgan cambió su estrategia: quería poner en tela de juicio la prueba del salbutamol y el límite fijado en 1.000 ng/ml. Es decir, la oposición frontal al Código Mundial Antidopaje y a los laboratorios, para convencer a los expertos de que el salbutamol no se ha tomado por vía oral – en este caso, la molécula tiene efectos anabólicos y está estrictamente prohibida. Un éxito, por lo tanto, mientras que la AMA había llegado inicialmente al apoyo de la UCI para defender su caso.

Sin embargo, la lentitud del procedimiento debería dejar su impronta en las normas antidopaje: muchos en el mundo del deporte han lamentado el hecho de que un caso pueda durar tanto tiempo sin que el deportista sea suspendido temporalmente. Incluso el presidente de la UCI, el francés David Lappartient, pidió a Froome -sin éxito- que fuera responsable y no compitiera durante todo el procedimiento.

Con esta decisión, el Team Sky evita tener que tomar una decisión difícil: de acuerdo con el código interno del equipo, debería haber despedido a su corredor en caso de suspensión, aunque sólo fueran tres meses. Froome puede ahora dedicarse por completo conquistar su quinto Tour de Francia. Se uniría así a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain en caso de conseguirlo.

La reacción de Froome no se ha hecho esparar en su cuenta de Twitter: “Estoy agradecido y aliviado de haber dejado por fin esta historia atrás. Han sido nueve meses muy duros. Gracias a todos los que me apoyaron y creyeron en mí”.

Fuente: Lemonde