“Correr es mi vida”, repite cada vez que puede el chino Bai Bin, quien se encuentra en Chile para realizar la gran carrera de su vida: correr desde la Antártida hasta el Artico.

Desde que era un niño, siempre corrió. Cuando creció, lo hizo para ir al trabajo, pero este atleta se dio cuenta de que la gran pasión de su vida era desplazarse por grandes distancias sólo con sus piernas, su mente y su corazón.

Bai dejó su trabajo. “Nací para correr”, dijo el corredor el jueves en una entrevista exclusiva con Xinhua. Todos los días, este hombre de 48 años corre entre 6 y 10 h, lo que en distancia representa de 60 a 90 Km.

“No paro ni un día”

¡Próximo evento imperdible!

El atleta chino correrá desde la Antártida, la zona más austral del mundo, atravesará la variopinta fauna y flora de Sudamérica, el clima tropical de Centroamérica, las grandes urbes de Norteamérica, para llegar al Polo Norte, su destino final.

Bai comenzó a correr desde la base de investigación científica china Gran Muralla, en la Antártida, el 1 de marzo pasado, y siguió hacia Ushuaia.
La travesía comprende de 22.000 a 24.000 Km. y de 300 a 360 días, y Bai espera pasar por más de 60 ciudades de 13 países.

El jueves, Bai llegó a Santiago de Chile, luego de 57 días corriendo y 3.326 Km. recorridos. No obstante, aún se observa incólume.
Salvo las horas de comida y sueño, Bai no ha dejado de correr, ni ha adelantado ni un metro de distancia, pues siempre inicia su nuevo trayecto desde donde terminó el día anterior.

Su estilo de vida se nota en su cuerpo: su 1,6 metros de estatura es acompañado por dos piernas musculosas que evidencian las marcas de sus extensos periplos.
Pese al esfuerzo físico que requieren sus jornadas atléticas, Bai expresó en entrevista con Xinhua que disfruta cada paso de sus movimientos, y que su vida transcurre en dos estados: cuando corre y cuando no.

Aunque la prensa lo suele calificar de deportista, Bai aseguró con modestia que sólo corre porque es su pasión.
En 2011, Bai recorrió más de 10.000 Km. en 150 días, a lo largo de la antigua Ruta de la Seda.  En 2016, el corredor chino ganó la carrera Ultra Gobi, un trayecto de 400 Km. en el que los participantes cruzan el desierto de Gobi ubicado en Asia Central.

Su organizador de ruta, Li Zhenyu, explicó a Xinhua que durante los recorridos del deportista chino, hay dos grupos que velan por su protección y éxito durante el viaje.

Uno se adelanta varios kilómetros para buscar alojamiento y lugares para comer, puesto que nunca pernoctan en el mismo sitio, y el otro lo acompaña a su lado mientras corre, eso sí, en auto, porque nadie del equipo puede mantener el ritmo de Bai.
En estos 3.326 kilómetros recorridos, Bai y su equipo han tenido que esquivar varios imprevistos, como el hecho de que se les rompió la puerta de un auto, que Bai corrió 10 días con una herida en su pierna, y que han tenido que sufrir las inclemencias climáticas del sur americano, con vientos huracanados, caudalosas lluvias y temperaturas gélidas.

Pese a estos obstáculos, Bai aseguró que los paisajes más bellos que ha visto son los del sur del continente americano.

“Las personas son muy amables en el sur, nos ayudaban sin interés”

Para mantener el temple, el corredor chino canta, una vez al día, una canción mientras corre, es su catarsis.
El compromiso de su equipo es absoluto. Li Zhenyu advirtió que si se quedan sin dinero para continuar costeando el viaje, él venderá su casa en Beijing (capital china), para poder llegar al Artico. Li ya dejó su trabajo en China para acompañarlo.
El equipo del atleta chino está en conversaciones para inscribir este viaje en el libro de los Récords Mundiales Guinnes.

“Quiero ser el ser humano que tenga la mayor capacidad para correr en el mundo”,