Gana medalla de oro en natación

Kemayd bajó 22 minutos la marca alcanzada en Cuba con la que clasificó al Mundial que se disputó en Asia y en el que se llevó todos los aplausos al ganar la medalla de oro.

La deportista aseguró que, pese a la dificultad de las pruebas, hacerlo a su edad para ella «no es ninguna novedad» porque en distintas competencias se enfrentó a rivales de 89 años, de 94 y hasta con un hombre de 102.

Pese al oro y a estar naturalizada con las competencias a esta edad, Kemayd dijo que en Uruguay si se la ve como un caso extraño porque «no hay una conducta deportiva o de actividades físicas después de determinada edad».

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«Esa una de las cosas por las que yo acepto entrevistas, porque yo amo a la gente y me gusta que esta esté bien mental y físicamente, y estoy totalmente convencida que el deporte, no solamente la natación, te lleva a superarte mental y físicamente para mantenernos mejor a través de los años», comentó.

Margarita llegó al Mundial como parte de un proyecto llamado «Mi abuela al mundial» llevado adelante por su nieta y avalado por la Secretaría Nacional del Deporte (SND) de Uruguay.

Su amor por las actividades físicas la lleva a entrenarse «muy fuerte» en el club Remeros, ubicado en Salto (norte del país), departamento donde nació en 1939.

Siguiendo su ejemplo, muchos familiares también optaron por el deporte como parte de su vida. Una de estas es su hija Leticia, que fue campeona sudamericana.

«El agua es mi pasión, me encanta, el agua siempre es un imán», concluyó la nadadora, quien a sus 80 años continúa trabajando como vendedora de seguros.

Con información de EFE.